Se trata de un instrumento óptico capaz de ampliar imágenes de los objetos extremadamente diminutos, permitiendo así su mejor observación. Está compuesto por tres sistemas: uno mecánico, constituido por unas piezas que soportan las lentes y que permiten el movimiento para el enfoque;  otro óptico, compuesto por las lentes, que son las que producen el aumento de las imágenes, y otro de iluminación que refleja, transmite y regula la cantidad de luz necesaria para observar los objetos.
 
  Los primeros microscopios aumentaban la imagen 200 veces. Hoy, los de efecto túnel amplían hasta 100 millones de veces un objeto.